La década del setenta reconocida por las dictaduras militares en Latinoamérica
a década del setenta reconocida por las dictaduras militares en Latinoamérica, el fenómeno político del watergate y el hippismo acentuado como movimiento cultural, también suscribe al fútbol suramericano como protagonista de una generación en la que brillaba tras conquistar dos copas mundo, obtenidas por el mágico Brasil del 70, y la aguerrida, pero no menos estética, Argentina del 78 En cuanto al rentado nacional, Millos se preparaba para afrontar la temporada de la mentada década.
Hartos de dos terceros lugares en los campeonatos del 68' y el 69', los embajadores enfilaban baterías para afrontar el torneo Apertura del 70. Eduardo Texeira Lima y José María Ferrero, habían salido del equipo, mientras que retornaban Fernando Areán y Hernán "cuca" Aceros. También ficharon Oswaldo Mura, Pedro Prospitti y un "diablito", Carlos Julio Morales, comandados aún por el técnico Otto Vieira, pero a nueve partidos Vieira es licenciado del equipo por la junta directiva y en su reemplazo es contratado Francisco "pancho" Villegas, conductor que ocupa un sexto lugar en el Apertura.
Ante la premura de las actuales circunstancias se contratan a los argentinos Luis Fernando Lavezzi, al uruguayo Juan Adolfo Maldonado, y al colombiano promocionado de las divisiones inferiores, Héctor Javier Céspedes. Estos serían los refuerzos del conjunto para el Finalización.
La enfermedad de "pancho" obliga a su salida del club, asumiendo temporalmente Jaime "el loco" Arroyave, quien el 20 de octubre, entrega su puesto a Gabriel Ochoa Uribe que retornaba al plantel nuevamente. Se obtuvieron puntos importantes pero no alcanzaron para conseguir una buena colocación. La fanaticada, pues, albergaba esperanzas para el campeonato del 71.
El cuerpo técnico sería ratificado, saldría Finot Castaño, retornaría Gonzalo "chalo" González, y se promocionaría desde las divisiones inferiores a Alfonso Tovar. Los albiazules resultaron quintos en el Apertura y con el ánimo de cumplir un buen papel en el finalización, contratan al samario Hermenegildo Segrera, al barranquillero Jesús el "toto" Rubio, a un jugador que decían que era pitoniso y quiromántico, Euclides el "tizón" González, al delantero cartagenero Jaime Morón, y a uno de los mejores jugadores del mundo, el yugoslavo Dragoslav Sekularak. Con tal nómina Millos logra el primer lugar en el Finalización, para posteriormente jugar el cuadrangular final en el que terminó tercero escoltando a Nacional y éste a su vez a Santa Fe.
Como hecho curioso en aquel torneo el arquero de Millonarios, Otoniel Quintana, mantuvo invicto su arco por 1.024 minutos, marca aún vigente, y el equipo conquistó el galardón de la valla menos vencida con 42 goles en 52 partidos.
La historia de la humanidad, plagada de hechos y momentos brillantes como el asombroso desarrollo de la orfebrería de las comunidades indígenas en la época de la Colonia, ofrece en materia de fútbol, una calenda que marcó un rotulo y una marca imperecedera: El Dorado.
El año de 1.948 dejaba a Millonarios en el cuarto lugar del campeonato, y la junta directiva, presidida en aquel entonces por don Alfonso Senior, quería armar un equipo grande y que diera títulos para la temporada del 49', por tal motivo, salían de la institución Policarpo Pérez, Orlando Gutiérrez, Manuel Tapias entre otros y era contratado Roberto "Cacho" Aldabe como técnico, quien por iniciativa propia insiste en traer a Adolfo Pedernera.
En aquellos tiempos el fútbol argentino se hallaba sumido en una huelga de jugadores de grandes proporciones, hecho que facilitaba la venida de estelares futbolistas al país. Es así, como gracias a la gestión del "cacho" Aldabe, de Mauro Mórtola, y de los directivos, para finales de mayo se ficha al "maestro" Adolfo Pedernera, quien a la postre, ayudaría a la consecución de los fichajes de Alfredo Di Stéfano "la saeta rubia", y de Néstor Raúl Rossi, ambos de River Plate y los mejores jugadores de Argentina en esa época.
En el mismo año se vincula al emblemático Gabriel Ochoa Uribe, que adelantaba sus estudios de medicina, al brasileño Danilo Mourman, al peruano Alfredo Mosquera, y a Oscar Corzo. Con dicha nómina se enfrentaba el torneo que sufriría el retiro del Deportivo Barranquilla. Millos llega al primer lugar con el Deportivo Cali, y se van, por primera vez en el fútbol colombiano, a la primera serie extra de dos partidos para definir título.
En la final Millonarios vence en ambos partidos, consiguiendo la primera estrella y consolidando como figuras a Pedernera, y Di Stéfano. Obtiene además el rótulo de la delantera más goleadora, con 103 goles, y el arco menos vencido, con sólo 35. Así, el equipo empieza a vislumbrarse como una perla preciosa.
Para 1.950 el campeonato se conformaría con 16 equipos, reaparecería el Junior de Barranquilla y harían su estreno el Cúcuta Deportivo y el Sporting. Al cuadro albiazul arribarían Julio Cozzi, arquero argentino, Raúl Pini, el paraguayo Julio César Ramírez, el uruguayo Victor Bruno Lattuada, y como hecho curioso, el club contrataría al escocés Robert Flawell y a los ingleses Billy Higgins, Roy Paul y Jack Hardley, europeos que jamás debutarían y volverían a su país.
El 9 de Julio renuncia el "Cacho" Aldabe a la dirección técnica y es sustituido por Adolfo Pedernera como entrenador y jugador. El conjunto dejaría escapar puntos de local que le pesarían en la campaña y el título quedaría para el Deportes Caldas, seguido por Millos.
Vendría el año de 1.951 y una de las páginas más gloriosas del equipo azul, un mito enmarcado en el corazón del fútbol arte. El club ficha a Hugo Reyes, ex River Plate, Antonio "maestrico" Báez, y Reynaldo Mourin, y se conforma una nómina excelsa y lujosa, ya que de los 34 partidos jugados, ganaría 28, empataría 4 y perdería solo 2, obteniendo 60 puntos. Millonarios conquistaría su segunda estrella de manera rimbombante y sacando la no despreciable suma de 11 puntos al Boca Juniors, que terminaba segundo.
Ya teniendo una imagen consolidada a nivel internacional, el plantel es invitado a jugar 4 partidos en Bolivia de donde regresa invicto, vence al Bolívar por 3-1; al Litoral por 5-3; y empata con Ferroviarios 3-3, y con la Selección de la Paz por igual marcador. Se destacan en dicho torneo Di Stéfano, el "maestrico" Báez, Pedernera, Mourin; magos, ilusionistas, craks, ases que destilaban magia y portaban una camiseta azul en el pecho.
Posteriormente la divisa azul enfrenta a Racing y a San Lorenzo de Almagro de Argentina llevándose sendas victorias y manteniéndose imbatible. No era ningún secreto que poseía una nómina espectacular, que era un equipo ultra ofensivo, compacto, estético, que brindaba vistosidad y goles, no en vano, el desaparecido locutor, Carlos Arturo Rueda lo denominaba el "ballet azul".
Grata sorpresa cuando el plantel recibe una invitación del Real Madrid para disputar algunos encuentros en el viejo continente, ofrecimiento que el club acepta, sólo sí juega un mínimo de cinco partidos. Comienza, pues, la danza más inolvidable que club colombiano alguno haya presentado en Europa, sería la estampa de unos verdaderos embajadores.
Debutaría contra el Valencia en el estadio de Mestalia con un empate sin goles, posteriormente perdería por 3-2 contra el Unión las Palmas, y pese al resultado el equipo dejaría una formidable impresión. El tercer partido jugado contra el campeón sueco Norrkoping en la cancha del estadio 'Chamartin' de Madrid, y empatado a dos goles, sensibilizó a la prensa española que otorgó el merecido reconocimiento a un equipo inolvidable: "Millonarios, auténticos artistas del fútbol asociado". Vendría entonces, el partido imborrable, la magia puesta en el césped, el fútbol arte hecho realidad, Millos contra Real Madrid, cotejo ganado por los embajadores por 4- 2, con goles de Di Stefano (2), Pedernera y Báez, y el "ballet azul" enloquece nuevamente a Europa, sí, a Europa, difícil de creer pero era cierto. Y la prensa que no escatimaba elogios después del: "Millonarios, el mejor equipo del mundo" - "Lo más grande que ha visto Madrid: Millonarios de Bogotá."
El último partido, empatado a un gol en el estadio Sánchez Pijuán de Sevilla, le permitió al talentoso grupo coronarse campeón del torneo 'Bodas de Oro', del Real Madrid.
El "ballet azul " en todo su esplendor, haciendo gala del mejor fútbol del mundo, rúbrica difícil de alcanzar. Saludable entonces, recordar a los héroes de aquel torneo: Cozzi, Zuluaga, Rossi, Pini, Soria, Ramírez, Mourin, Báez, Reyes, Pedernera y Di Stefano. Los danzarines de un fútbol traído del cielo, de un brillo inigualado, el balón era el más útil de los instrumentos y ellos los más talentosos compositores.
El Real Madrid, humillado en su plaza, arriba a Bogotá para jugar la revancha, pero nada que hacer, debió resignarse a sufrir dos derrotas más. Sonaba ya